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John Freddy Duitama Muñoz – El Observatorio de la Universidad Colombiana


Junio/24 Duitama, quien viene analizando el impacto institucional que causa en la U. de Antioquia la crisis financiera, ahora se pregunta por qué el silencio de la Rectoría frente a lo que se sabía de tiempo atrás. 

Han transcurrido más de dos meses del nuevo periodo del rector Arboleda en la U. de A. y surgen varias preguntas sobre lo que será su gestión ante la crisis que atraviesa la institución.

La pregunta inicial es ¿por qué durante la campaña a la designación de nuevo rector nunca se informó a la comunidad universitaria  de la crisis inminente? Es evidente que a una situación de iliquidez no se llega de un día para otro. Una vez reelegido, el rector Arboleda da la sensación de asumir una actitud  negacionista respecto a la crisis que vivimos. Negacionismo que se evidencia en varios hechos.

El primero de ellos es la demora en definir su equipo de trabajo. Desde finales del año pasado el equipo rectoral sufrió una crisis por varias renuncias de sus miembros; la Universidad vivió una época de interinidad en varias de sus vicerrectorías, entre ellas la encargada de manejar las finanzas de la institución. 

Tanto en las entrevistas a los medios de comunicación, como en sus intervenciones en la asamblea de profesores a donde fue invitado, ha sido notoria la falta de claridad del rector Arboleda respecto a lo sucedido y a los posibles errores en su gestión que provocaron la situación de iliquidez. El primer paso para solucionar un problema es encontrar con claridad las causas que lo generan. Es notorio el reclamo que los diferentes claustros de profesores han manifestado respecto a la falta de información veraz y confiable que reflejen el estado financiero y las causas de la problemática que atravesamos.

Tan rápido el rector de la U de Antioquia, Universidad de Antioquia, para defenderse de su pasividad cómplice con un acosador que agrede a una profesora ¡hace un año! Tan lento para apoyar a la víctima. Cada una de mis preguntas se basa en hechos ¿Las confrontamos?” Así reaccionó en X la periodista Cecilia Orozco Tascón, este 14 de junio, ante la inusitada respuesta del rector Arboleda por la entrevista que el diario El Espectador hizo a la profesora del Instituto de Física.  Duele  ver afectada la credibilidad y la reputación de quienes habitamos los claustros universitarios y lo único que se puede esperar es una respuesta rápida y asertiva que proteja a la víctima.

Algunos pensarán que el rector Arboleda requiere un compás de espera pues apenas inicia su tercer periodo, espera que en este caso no aplica por dos razones; en primer lugar, es un rector reelegido y en segundo lugar, es una situación de crisis excepcional que requiere de respuestas sin dilación. 

Cual es el plan de acción que permita conocer el estado real de la situación financiera y tomar las medidas a corto, mediano y largo plazo para sortear la estrechez económica? ¿Podemos esperar un equipo a cargo del problema y un liderazgo que nos de tranquilidad por el suficiente conocimiento en asuntos financieros en instituciones de educación superior?

Estamos en mora de contar, desde la alta dirección de la Universidad,  con una cabeza visible en la ruta violeta que se haga cargo de cada denuncia que se presente, articule todas las acciones de los diferentes equipos existentes y trace las medidas de protección oportunas a las víctimas que las hagan sentir respaldadas y protegidas por la institución.

La regionalización y los programas presenciales requieren hoy más que nunca de iniciativas que incentiven la innovación educativa mientras se garantiza la calidad y mejoramos los indicadores de permanencia. ¿Existe el liderazgo, la voluntad política y el conocimiento suficiente desde los responsables de estos asuntos para convocar a todos los profesores a participar de estas iniciativas y a asumir las transformaciones necesarias?

Igual tipo de preguntas se podrían realizar sobre aspectos como la modernización administrativa que requiere la universidad, el sistema de extensión universitaria, la convivencia en el campus y muchos otros asuntos pendientes de resolver desde periodos pasados.

Solo queda mantener el optimismo con el futuro y desear que esta mala hora que vivimos en el Alma Mater de todos, sea la oportunidad para renovar nuestro sentir universitario y convocar a quienes hoy la habitamos, pasajeros temporales de sus aulas, a que valoremos su tradición bicentenaria  y asumamos nuestra responsabilidad  de mantenerla invicta en su fecundidad.

Información relacionada: Incógnitas que surgen tras lo sucedido en la UdeA: John Freddy Duitama Muñoz

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